El Arracadas (o Vicente Fernández, el charro iluminado)
Reflexión crítica sobre la figura de Vicente Fernández y su paso por el cine mexicano.
Por Sergio Sánchez Carrasco
12/29/20252 min read


Vicente Fernández triunfó rotundamente como cantante de música ranchera a mediados de la década de 1970, y conservó el estatus de ídolo hasta su muerte en diciembre de 2021.
El éxito lo llevó a pensar que tal vez era un iluminado, al grado que consideró merecido agregarse a sí mismo, en la lista de cantantes de música ranchera más grandes de todos los tiempos junto a Pedro Infante, Jorge Negrete y Javier Solís; por si eso no fuera suficiente, don Chente se auto denominaba el “Frank Sinatra mexicano”. Todos esos delirios de grandeza están disponibles en la página de internet oficial de Vicente Fernández, consultable en el siguiente vínculo https://vicentefernandez.mx/biography/
La popularidad de Vicente Fernández lo llevó a estelarizar varias películas, una de las más famosas fue El Arracadas (1978), que en realidad es una copia de Los Hermanos del Hierro (1961).
La historia de El Arracadas transcurre en el campo mexicano. Un pistolero (Fernando Almada) lleva a su hijo gravemente enfermo con el doctor del pueblo, pero como no puede salvarlo, entonces el galeno es asesinado frente a su esposa e hijo pequeño. Dicha madre fomenta la sed de venganza en su vástago, y lo entrena para convertirse en una máquina de matar ranchera, que al crecer se convierte en Vicente Fernández, quien comienza una cacería humana acompañado por el gran Mario Almada. Después de viajar por muchos pueblos cantando en todas las cantinas, llegan a un lugar donde nuestro protagonista se enamora de una bella mujer, quien resulta ser la hija de su enemigo mortal.
Para mí, la sola presencia de los inconmensurables Hermanos Almada es pretexto más que suficiente para ver la película, pero tiene otros toques que me parecieron magistrales: la frase mal escrita y peor pronunciada por Vicente Fernández, donde dice: “Todo pasa por alguna razón, y lo que pasó, pasó por algo”. La escena donde la madre vengativa se quita una de sus arracadas para dársela a su hijo, diciéndole que el asesino de su padre se llevó la otra, y no debe volver hasta que junte el par. Y cómo olvidar la desgarradora escena final, donde Vicente Fernández muere ultimado por su amante, en una cadena de odio que solo trae funestas consecuencias para todos los implicados.
Dispensen los spoilers pero ni modo que no se hubieran imaginado lo que iba a pasar, son situaciones comunes que se han repetido hasta la saciedad en el cine ranchero mexicano.
Investigación
Artículos de expertos sobre temas variados y relevantes.
© 2025. All rights reserved.
Designed by: