Enfermedad de Parkinson: cuando el movimiento nos cuenta una historia del cerebro
🩺 Por la Dra. Nayelli Argüelles Morales
3/10/20262 min read
Una mirada general a una enfermedad frecuente y compleja
La enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente en el mundo, solo después de la enfermedad de Alzheimer. Afecta principalmente a personas mayores de 60 años, aunque también puede presentarse en edades más tempranas. Se caracteriza por una evolución lenta y progresiva, que impacta no solo el movimiento, sino múltiples funciones del cerebro y la calidad de vida del paciente.
El origen del problema: dopamina y sustancia negra
El Parkinson se produce por la degeneración de neuronas localizadas en la sustancia negra del mesencéfalo, encargadas de producir dopamina. Este neurotransmisor es esencial para el control fino y coordinado del movimiento. A medida que la dopamina disminuye, el cerebro pierde la capacidad de regular adecuadamente la actividad motora, dando lugar a los síntomas característicos de la enfermedad.
Más allá del temblor: los síntomas motores
Clásicamente, el Parkinson se asocia con temblor en reposo, rigidez muscular y lentitud de movimientos (bradicinesia). A estos se suma la inestabilidad postural en etapas más avanzadas. Sin embargo, no todos los pacientes inician con temblor, lo que puede retrasar el diagnóstico. La marcha se vuelve más lenta, con pasos cortos y dificultad para iniciar el movimiento.
Los síntomas invisibles: lo que no siempre se ve
Uno de los aspectos más relevantes del Parkinson son los síntomas no motores, que pueden aparecer incluso años antes de los trastornos del movimiento. Entre ellos destacan la pérdida del olfato, el estreñimiento, los trastornos del sueño, la depresión, la ansiedad y, en fases avanzadas, el deterioro cognitivo. Estos síntomas suelen ser los más incapacitantes y los que mayor impacto tienen en la vida diaria.
¿Cómo se diagnostica el Parkinson?
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en la historia del paciente y la exploración neurológica. No existe una prueba de laboratorio o imagen que confirme por sí sola la enfermedad, aunque estudios como la resonancia magnética o el DaTscan pueden ayudar en casos seleccionados. La respuesta al tratamiento dopaminérgico también apoya el diagnóstico.
Tratamiento: controlar síntomas, mejorar calidad de vida
Aunque actualmente no existe una cura, los tratamientos disponibles permiten un adecuado control de los síntomas durante muchos años. El pilar del tratamiento es la levodopa, junto con otros fármacos que actúan sobre el sistema dopaminérgico. En pacientes seleccionados, la estimulación cerebral profunda puede ser una opción eficaz. El abordaje debe ser integral, incluyendo rehabilitación, ejercicio, apoyo psicológico y educación del paciente y su familia.
Vivir con Parkinson: un reto compartido
El Parkinson es una enfermedad crónica que exige un manejo multidisciplinario y un acompañamiento continuo. La información, el diagnóstico oportuno y el tratamiento individualizado permiten que muchas personas mantengan una vida activa y funcional durante largo tiempo. Comprender la enfermedad es el primer paso para enfrentarla con dignidad y esperanza.
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