Recordando a Fanny Anitúa
Breve recorrido por la trayectoria de Fanny Anitúa, la duranguense que brilló como superestrella de la ópera internacional en escenarios de prestigio mundial.
Por Sergio Sánchez Carrasco
12/1/20252 min read


Considero que Fanny Anitúa, cantante de ópera, es 1 de las 2 durangueñas con categoría de super-estrella internacional, que forman parte de la historia mundial de sus respectivas categorías artísticas (la otra es Dolores del Río).
En las primeras décadas del siglo XX, Fanny tuvo éxito arrollador en Italia, cuna de la ópera. Además, fue una de las estrellas más resplandecientes de La Scala de Milán, uno de los teatros más prestigiados del mundo; de hecho, ella aparece como parte de la historia del recinto en el libro conmemorativo “La Scala”, publicado en Italia en 1922. Y por si lo anterior no fuera suficiente, en la conmemoración del centenario de “El Barbero de Sevilla” efectuada en 1916, Fanny fue seleccionada entre 200 cantantes para representar el papel principal en esa celebración, que fue todo un acontecimiento en la historia mundial de la música.
Doña Fanny también se presentó en Francia, España, Argentina, Uruguay, Chile y Perú; en EUA estuvo en San Francisco, Los Ángeles y Nueva York. Por supuesto, también giró en México y vino a Durango muchas veces, por ejemplo: en 1922 ya siendo artista consagrada cantó en el Teatro Victoria, y un par de días después se aventó un “palomazo” en la serenata de la Plaza de Armas, interpretando canciones rancheras con la Banda de Música del Estado; en 1942, anduvo en Canatlán saludando a los ejidatarios y autoridades municipales, y también cantó un par de canciones.
Hay una historia local bien interesante, relacionada con la Anitúa. En 1946 donó la corona que usó en los mejores escenarios operísticos del mundo, para que las reinas de la ciudad de Durango fueran coronadas con ella. Efectivamente así se hizo hasta 1974, pero la reina de 1975 ya no recibió la tiara por parte de su antecesora, ni de los organizadores; el objeto desapareció y no se supo más de él. Treinta y tantos años después, cuando la periodista Melina Carrete andaba escribiendo un libro sobre las reinas de Durango, descubrió el destino de la corona, recuperándola para que se expusiera en el Museo de la Ciudad 450, en una sala dedicada a las ex reinas de la ciudad; sin embargo, dicha exhibición fue desmontada hace algunos años, y la corona desapareció misteriosamente otra vez…
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